lunes, 20 de enero de 2014

LÁGRIMAS EN LA TARDE




















Yo sé
que en mi pecho
te quedaste
ahí,
tan quieto,
pero me hace falta tu voz quebrada
esa voz que me dice que no te has ido.

Y podría pensarte,
haber deseado en las lágrimas de la tarde
un beso enloquecido sobre mi carne,
sin embargo,
no estabas aquí,
aquí presente entre la piel.