lunes, 13 de enero de 2014

ANTE LA BRISA


Vengo con el alma desnuda
ésa que con tu presencia se solidifica,
a través de entregadas miradas abiertas.

Llevo de norte a sur mis alas sencillas,
sin sorpresas disfrazadas,
y dentro un destino de rosa marfil
con hilos tensos,
bordados en nácar.

Te visto con mi piel,
con abrazos sin espinas,
sin lluvia en los umbrales de la tristeza
cuando me pierdo en el tic tac de tus entrañas.

No me apresan  las noches con su silencio,
ni las ruinas del alba
porque iluminas el fondo de mis sinsabores,
y las canas de la nostalgia.

¿Qué soy si tú no mencionas te amo?
¿Qué soy si tu voz no habla cuando cierro mis ojos?
Soy el espejo roto que siente frío
bajo losas sin piedad.

Vengo con aroma de hojas verdes,
con el dolor limpio sobre las ramas,
vengo desnuda ante la brisa,
la brisa virgen de tu mirada.