miércoles, 19 de febrero de 2014

TIEMBLA Y EXCLAMA


Os miré a través de mis ojos vidriosos.
¡Cuántas emociones cubrieron la frente!

Yo callo cuando dos rostros se acercan
y trazan el resplandor de un beso,
un beso que abre las puertas al aire
con aroma a firmamento,
al mismo tiempo que las alas se despliegan
clavándose aquí,
aquí en mi pecho.

¡Ay, qué pensamientos!
Sin dudar hubiera querido tener
un ápice de aquel suspiro,
beber y que bebiésemos de la saliva envuelta
colmada en nuestro seno,
naciendo,
muriéndome,
en cada momento.

Tantas veces he sido testigo,
tantas y tantas,
cuando una boca tiembla y exclama.
¡No te vayas, quédate aquí, aquí conmigo!