jueves, 9 de mayo de 2013

SABED, DADME, DECIDME





















Me envolvió  el invierno aquel día
cuando eras calma
en las vestiduras de mi sangre…

Sabed que el alabastro de tus manos
vive y revive en los tapices del alma,
mientras el embrujado aliento
me espera y desespera
en los albores de la luna llena.

Dadme los versos,
la tiara de luz,
el cristal impoluto,
la huella de tus ojos,
tu paz,
la mía,
tus odas.

Decidme,
si la oración de los párpados
fue el sepulcro,
si fuiste nardo en espinas,
amor en dolor,
poeta dibujando lienzos en nuestras vidas.

Poema escrito para la Antología Juan Ramón Molina