domingo, 22 de diciembre de 2013

ESPEJOS DE AGUA



















Con mis cuarenta y cinco años
el sol ha sido el espejo de agua,
y la luna la compañera predestinada
que voló sobre mi pluma.

Cada noche tus manos
han ido tallando versos en el silencio,
donde fuiste la enredadera
y yo la prisionera,
cuando a oscuras el llanto pesaba en el pecho.

Pero me arrastrabas,
entre finas hebras sin malicia
dándome tu sangre,
mientras callada,
descansaba,
enroscada sobre tu cabellera.

Serás mi asilo,
y mi yo más cercano,
la piel que me hace soñar
sobre espejos de agua.