jueves, 28 de noviembre de 2013

LES DEUX MAGOTS


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Un café humeaba entre mis manos

en “ Les Deux Magots”,

mientras la tarde desprendía hebras ámbar

hacia las paredes sepia que vestían

aquellos lienzos del siglo XIX.

 

Te miré,

al mismo tiempo que los dedos transcribían

notas aburridas en aquel cuaderno amarillento,

quería sentirme viva aferrándome a la pluma

aunque fuesen solo sueños.

 

Pero te vi de nuevo sentado en la esquina

mientras me decía,

hoy buscaré una excusa

para acercarme a tus manos

que tus manos fueran mis dedos,

mi aliento sea tu boca

y tu amor mi deseo.