Como el jugo del agua clara
y su tempestad salpicada de certezas,
despeiné a la indiferencia
con el origen de mi alegría.
Tiemblo en el calor
cuando me apego a la ternura
de unos ojos con sabor a timidez,
los míos,
calma cubierta de ansias
esa que incita a morir lentamente
sobre la pasión sin ley de tus labios.
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