miércoles, 13 de enero de 2016

ERAN LAS TRES


Eran las tres,
llovía,
llovía dentro de mí
e, intentaba con un salvavidas
socorrer lo nuestro.
Me dueles
cuando enciendo la luz
y estoy a oscuras.
Creí que no podías herirme,
pero sigue naciendo victorioso el gris
en el reino de un sueño.
No entiendo
como siempre estoy llena de agua,
vivo entre la piel densa
del frío
y la lágrima.
¿Estás ahí?
No te siento,
ni tampoco el beso
de cuando nos despedimos
para exprimir el segundo antes de irnos a la cama.
Son las siete,
sigue lloviendo.