domingo, 11 de agosto de 2013

TRES SILABAS DESNUDAS













Fijó su mirada
como si fuera una singular grieta
en el techo del alma.

No puedo soportar
la desnudez de tu mirada vacía,
ni las palabras mudas
que se desvanecen como estatuas de arena.

¿Por qué evitas mi aire,
si yo me aferro a ti con besos de hambre?

Dime,
si te he buscado en los minutos de un reloj
y no hallé respuesta.
Morí entre sombras cada vez
cuando la desdeñada ausencia
me abrazaba con sus manos fúnebres.

Y ahora nado en el enfermizo pozo
cuando los dedos me apartan
de la rebelión de los labios,
al mismo tiempo que engendras lágrimas
en la tez de mi senda.

¿Por qué me has robado el aliento,
si viví por tus sueños amarrándolos sobre mi  pecho?

Me atraviesa el murmullo que no escucho
con  dientes afilados,
y el  mortecino desdén
que deja huella en harapos de hiel
cuando tres sílabas desnudas se apagaron.