Me llegas,
entre la humareda de aquel barco
que ancla sus redes en mi pensamiento,
mientras te miro en la belleza del silencio.
Eres la mano que cubre mis ojos cerrados,
el murmullo del beso,
la raíz de mis sueños
cuando el respaldo de los párpados
se paralizan ante la temprana muerte.
Y vuelves,
al eje de mi vientre
entre las pinturas celestes de las manos,
al mismo tiempo excitas mi honda piel dormida
sobre el paisaje de tus
dedos.
Eres el blanco escalofrío del cuerpo
en la garra indolente hacia mi sangre,
grito en el calmado fuego
a través del recreo de los labios
cuando desnudas hilos suspirando.
Me llegas.
Callándome en la belleza del silencio.
y cierro mi boca
ResponderEliminarpara que la humedad de mis palabras
no sea el salitre que penetre en tu barco
y guardo mis manos en el atardecer
de los suenos encontrados
y dejo de mirar tus cuadros
para que la pintura no ruede por sus laderas
para llegar a ti como el silencio
de la belleza ,y caer contigo
en tierras perfectas
SILVIA realmente escribes hermoso
es un placer y un honor leer tus poemas
llenos de ti, y de eso que te hace diferente
Jorge:
EliminarGracias por tus palabras siempre son poesía, abrazos.
Silvia, amiga me encantó de leerte,
ResponderEliminarcomo siempre bellas letras enclavadas
en un hermoso poema.
Un abrazo.
Pablo
Pablo:
EliminarMiles de gracias mi querido poeta , muy agradecida , abrazos
Coómo estás, Silvia...
ResponderEliminarUn gusto verte a través de tu agraciada pluma...
... y un gusto recorrer cada uno de tus delicados versos.
Un abrazo.
... que tengas un buen día.
***
IVAN:
EliminarFeliz de encontrarte gracias por tus palabras son aliento y ganas de escribir mas, abrazos para ti